Cosmopoética




Está la luz despierta,

y se adentra en los ojos el contorno del monte,

y el grito de los pájaros desvanece el oído

al venir de los húmedos huertos.

Los blancos pueblos de la costa,

felices de lujuria y juventud,

alientan junto al mar, lejanos.

No estoy allí, mas lo que fui deseo:

la dicha viva, los sentidos borrados,

ahora que en el jardín el tiempo se arrincona

en las sombras,

y el olor de las rosas sube al aire.

Hay humos blancos y calladas palomas

en la altura, y voces que se alejan,

hay demasiada vida para una despedida.

Y un día habrá de ser,

sin que la grata luz, las voces de la casa,

los cultivos del huerto, los días recordados

de la remota y breve juventud,

ni tampoco el amor que me tenéis,

retrasen la obligada despedida.

Tendré que aposentarme en la aridez

y perdida la imagen de este mundo

y perdido yo mismo,

siento que aquel reposo será estéril,

que la vida no fue, que el fervor

de cualquier despedida es un engaño. 0 comentarios

Sos muy chico, ya lo vas a entender...






Segundo recital de No te va gustar en Salta...yo, chocha... Ahi vamos, gritando con todas las ganas, cantando a pesar de las llamas... 0 comentarios

mi homenaje a dos grandes... Juan Giménez y Salvador Sanz


Si ves que te lloro es que en cada latido hay una sonrisa tuya. Sin dejar de darte el alma cuando ya no la tengo, puedo mirar por los recuerdos y guardarte en mi cajita de fósforos. Con la mirada quebrada puedo darte mi mano, que aunque lacerada, sólo busca acariciarte.
Yo no sé, pero puedo no saber y amarte como te amo. 2 comentarios

estoy a un paso...

me viene justo...
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Había una vez...






...un amor incalculable 0 comentarios

Los demás son egoístas y yo pensando en los demás

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Hoy escuché...



...a Tamara Castro, en uno de esos momentos en donde no pedís escuchar más que el ruido de tus dientes detrozando sin piedad un pastel de espinaca, mas no fue ingrata la cuestión. Sin saber nada de folkclore, sin tener más reminiscencia que los injertados en mi infancia con grupos folkcloricos que mi progenitora hasta el día de hoy no sabe decirme el nombre exacto, me animo a proclamar que ésta es una de las mejores voces femeninas que hubo. "Zamba de amor en vuelo", excelente canción y me voy antes de caer en la tiranía de la crítica. 2 comentarios

¡Vi una lu'!

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Porque hoy me siento como ella


Un cuento memorable

Por Alejandra Pizarnik

-Esa de negro que sonríe desde la pequeña ventana del tranvía se asemeja a Mme. Lamort -dijo.
-No es posible, pues en París no hay tranvías. Además, esa de negro del tranvía en nada se asemeja a Mme. Lamort. Todo lo contrario: es Mme. Lamort quien se asemeja a esa de negro. Resumiendo: no solo no hay tranvías en París sino que nunca en mi vida he visto a Mme. Lamort, ni siquiera en retrato.
-Usted coincide conmigo -dijo-, porque tampoco yo conozco a Mme. Lamort.
-Quién es usted? Deberíamos presentarnos.
-Mme. Lamort -dijo-. ¨Y usted?
-Mme. Lamort.-Su nombre no deja de recordarme algo -dijo.
-Trate de recordar antes de que llegue el tranvía.
-Pero si acaba de decir que no hay tranvías en París -dijo.
-No los había cuando lo dije, pero nunca se sabe que va a pasar.
-Entonces esperémoslo puesto que lo estamos esperando. 0 comentarios

Motos, salones y quemaduras


En este infierno dorado adorado negro despídete m/i muy hermosa m/i muy fuerte m/i muy indomable m/i muy sabia m/i muy feroz m/i muy dulce m/i muy amada, de lo que ellas llaman el afecto la ternura o el gracioso abandono. Lo que aquí ha sucedido, ninguna lo ignora, no tiene hasta ahora nombre; que ellas lo busquen si tienen absoluta necesidad, que se lancen a un asalto de hermosas rivalidades, del cual y/o m/e desintereso casi completamente mientras que tú puedes con voz de sirena suplicarle a alguna de brillantes rodillas que acuda en tu ayuda. Pero, lo sabes, ninguna podrá soportar verte con los ojos revulsionados los párpados recortados tus intestinos amarillos humeantes extendidos en las palmas de tus manos tu lengua escupida fuera de tu boca los largos hilillos verdes de tu bilis deslizándose sobre tus senos, ni una podrá soportar el oír tu risa baja frenética insistente. El estallido de tus dientes tu alegría tu dolor la vida secreta de tus vísceras tu sangre tus arterias tus venas tus huecos habitáculos tus órganos tus nervios su estallido su brote la muerte la lenta descomposición la peste la devoración por los gusanos tu cráneo abierto, todo le será de igual modo insoportable. 0 comentarios

Hoy por hoy, mañana como hoy

instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.
Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.
Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos. 0 comentarios