De un pasado...

Viernes, 09

No siento la necesidad de empezar bonito, quisiera que se entienda que no se puede ser puntual y elevada al mismo tiempo. Quizás son mas de las que se pueden soportar, quizás el error sea personal. De la manera a la que se someta el juicio es de la manera en a que se lo educo a hacerlo.

Domingo, 11

Esperé, en mi entendimiento casi nulo pude comprender lo erudito de la vida, el equilibrio que se deja sentir cuando no hay palabras que jueguen más a la guerra que su propio sentido. Esperé, quise cambiar la ubicación de la realidad para que no me lastimara, inútil. Soñé con un tiempo casi inconcluso, quise borrar el error, con fin absurdo y dramático.

Esperé, juro por lo único que me queda que esperé la magia del caos que te permite ver mas allá de lo que no ves. No lo vi, y desesperé. Hay una esperanza que me desilusiona cada vez que la pongo a prueba.

Esperé, casi el día entero por lo que esperaba, pero no llegaba. Mejor dormir y armar en sueños eso que se que es seguro solo en esos terrenos, esa felicidad que se somete al azar y desprecia lo común del racionalismo.

Son solo acordes, son solo lianas atadas a mi mente, la armonía perdida en el trazo de la vanguardia, ciencia inútil y espejismos macizos.

Martes, 13

Culpo al estado primitivo de los sentimientos de mi vergüenza anímica. Empiezo a sentir el peso de la barbarie de mi pasado.


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Setecientas cuarenta y tres mil trescientos ochenta y dos segundos


Caminos del espejo
I Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.
II Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche.
III Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.
IV Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene. V Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona el viento en el umbral. VI Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.
VII La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.
VIII
Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.
IX Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.
X
Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé. Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.
XI
Al negro sol del silencio las palabras se doraban.
XII
Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla.
XIII
Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo? Deseaba un silencio perfecto. Por eso hablo.
XIV La noche tiene la forma de un grito de lobo.
XV Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.
XVI
Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma.
XVII
Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.
XVIII Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.
XIX Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.

Puesta de cabeza bajo un banco de la casa de mi madre, no ha dejado de ser mi casa, valoro las resoluciones de ser parte de un algo que no es nada más que todo en la red de lo virtual. Siempre sujeta a la dependencia en continuo catársis me doy la bienvenida cordialmente a la masa redundante de la bloggereidad... salut!
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